Аннотация:La fórmula para voltear bóvedas con ladrillos dispuestos de plano trató de exportarse desde Valencia a Zaragoza a finales del siglo XIV, y a pesar de que su implantación en tierras aragonesas no debió de ser inmediata, terminaría arraigando en el reino, experimentando un gran desarrollo a lo largo del Quinientos. En este tiempo, los maestros irían dando con nuevas fórmulas constructivas y perfeccionando —ajustando— diferentes soluciones arquitectónicas, mientras que la decoración aplicada a los intradoses de las bóvedas evolucionaría desde los diseños estrellados hasta abrazar otras propuestas llegadas desde más allá de nuestras fronteras. Las primeras planteaban fórmulas de apariencia estructural muy recargadas desde el punto de vista ornamental, pero terminarían imponiéndose otras soluciones mucho más sobrias y discretas, de marcado carácter superficial, anicónico y generalmente geométrico que, sin embargo, acabarían acusando —tanto en las formas cuanto en los ritmos— una sorprendente influencia de raíz islámica a comienzos del Seiscientos.